Michoacán, ese encanto sin igual y sus delicias, de aquí y de allá, lo cierto es que todas sucumben ante la gastronomía michoacana, no por   nada nombrada Patrimonio Cultural de la Humanidad y he aquí una deliciosa razón: las corundas.

Ícono intangible de la cocina purépecha, originaria de la región lacustre y antójales a simple vista, de ceniza o manteca, rellenas o sencillas son exquisita opción para matar ese antojo,  y cualquier pretexto será suficiente para volverlas a saborear.  

Las corundas de ceniza son también  conocidas como planas, corrientes o amarillas y su textura es muy peculiar.

Mientras tanto, las corundas de manteca o “tamalitos triangulares”, pueden  ir rellenas de queso, carne o pollo y son sumamente atractivas para los comensales. El sabor, la forma y la apariencia hacen la diferencia, ¡todo un derroche de sabor para el paladar!.

¿Sabías que?

Antiguamente, a las corundas se les decían ‘panecillos del paladar’, porque eran servidos a los príncipes purépechas.

La sopa de corundas y el churipo son algunas de los platillos típicos mas conocidos  de Michoacán.

Envolver las corundas ¡es todo un arte! y de este depende su tamaño triangular.  

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Redacción We Magzine

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